En defensa del individuo

Hoy he recordado una promesa que le realicé a mi gran amigo Pablo Galván, ex número 2 del CDS de Pontevedra y director de la Asociación Gallega de Defensa del Soldado, una asociación con sede en Pontevedra que aglutina a civiles o militares ya no en activo para defender derechos fundamentales del colectivo y pedir más democracia.

Dicen que el centro es situar al individuo como eje de todas las actuaciones políticas. Y Pablo, que lo sabe muy bien, no tuvo reparos en defender a capa y espada al Cabo Gago. Un cabo de la armada que había denunciado en hasta 7 ocasiones a sus superiores que la caldera de la Fragata Extremadura había superado los límites de cloro permitidos y que debía ser parada para evitar una explosión. Nadie le hizo caso y un
19 de Diciembre de 2005, cuando estaba amarrada en el arsenal militar de Ferrol, una explosión se llevó por delante la vida de sus dos mejores amigos.

El error de este señor fue caer en la tentación de contarlo en una televisión local ante la pasividad de las Fuerzas Armadas que a día de hoy sigue sin esclarecer las causas del siniestro.

Cuando Pablo Galván me habló de este suceso y de la injusticia con esta persona el pasado 1 de septiembre, no dudé en ayudarle en todo lo que pude. Hasta nos desplazamos a Ferrol un 3 de Septiembre para presentar alegaciones en su defensa.

No pensaba darle publicidad en este blog porque, entre otras cosas, no le encuentro cabida en los temas que se tratan, pero leyendo hoy en el ABC que el Pp y el Psoe caminarán juntos en el Congreso de los Diputados para solucionar los problemas de la Ley Militar no he podido dejar de aprovechar la ocasión para demandar que en dichos acuerdos se aproveche para actualizar el régimen disciplinario de las Fuerzas Armadas y adaptarlo al Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Mucho marketing político con las Fuerzas Armadas españolas pero somos el único país desarrollado en donde no se ha aplicado el Convenio Europeo de Derechos Humanos en el apartado militar, permitiéndose en pleno siglo XXI casos como el del Cabo Gago que en ningún caso comprometió la seguridad militar con sus declaraciones, y se le priva del derecho recogido en la Constitución Española (artículo 20.1.a):
Todos tenemos derecho a "expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas
y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier medio de reproducción"


Al final, gracias a diferentes movilizaciones de la sociedad, el cabo Gago no irá a prisión ya que la Armada tuvo en cuenta un informe psicológico que le realizaron y "que demuestra que no se encuentra en condiciones para ingresar en un centro disciplinario militar".
Un final agridulce porque tendrá que abandonar la carrera militar pero, si de verdad caminamos hacia una sociedad más libre e igualitaria, nunca más a una persona por usar su derecho a la libertad de expresión se le puede sancionar de esta manera.

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