Lo estoy leyendo y todavía no lo creo. La musa Teresa Casal que posó ante las cámaras en ese pavimento luciendo sonrisa, ahora replantea el proyecto una vez finalizado y ocultado al público durante todos estos meses.
El proyecto de reforma del entorno de Sta. María fue obra de Jesús Fole, el arquitecto sobre el que se apoyó el bipartito una y otra vez para avalar sus atropelías contra el alma de esta ciudad. Bellos rincones destruídos, monumentos mutilados, eliminación del histórico adoquinado y un largo etcétera ejecutado, primero por el sectario Mosquera, y más tarde por Teresa Casal.
¿Quien paga todo esto? ¿Quien? Es triste ver desde la barrera como esas asociaciones vecinales permanecieron mudas mientras desde la blogoesfera sí nos mojábamos contra todas esas barbaridades. Es muy fácil criticar después de terminado el proyecto, muy cómodo. Una entidad vecinal debe ejercer de agente fiscalizador de quien te representa, hay que observar que obra o proyecto se va a realizar y hacerle un seguimiento constante.
Nada de esto se hace en esta ciudad. Decía Castelao aquello de "non poñades chatas a obra mentres non se remate" que es muy utilizada por sectores afines del bipartito local para intentar acallar a la ciudadanía. Lo que no cuentan es que esa frase continua de la siguiente manera: "O que pense que vai mal que traballe n'ela; hai sitio para todos". Y eso trasladado a nivel ciudadano es lo que humildemente hemos hecho. Hemos trabajo en denunciándolo y demandado nuestro espacio en toda reforma urbana llevada a cabo. (obsérvese el término n´ela del que Xesús López bien nos podría ilustrar)





























